Los 9 sueños del papa Francisco sobre Europa

 

El papa Francisco ha compartido con numerosos mandatarios europeos cómo son sus sueños y esperanzas sobre Europa. Se trata de nueve ideas que reflejarían «un nuevo humanismo», o en otras palabras, la apuesta de Francisco para fortalecer el proyecto europeo.  Así lo afirmó hoy, en el discurso de agradecimiento por el premio internacional Carlomagno, galardón anual con el que la ciudad de Aquisgrán (Alemania) ha reconocido el trabajo del papa por la integración europea. El pontífice argentino se une a la larga lista de personas e instituciones que, desde 1950, han recibido este prestigioso galardón internacional por su colaboración europeísta.



Francisco y sus 9 sueños europeos

«[1] Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida. [2]Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio. [3] Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte. [4] Sueño una Europa, donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. [5] Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; [6] donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable. [7] Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes. [8] Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos.  [9] Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía».

En sus palabras de agradecimiento, Francisco señaló también algunos de los problemas que debilitan el proyecto europeo de integración y unidad. «Esta familia de pueblos […] en los últimos tiempos parece sentir menos suyos los muros de la casa común», afirmó. El papa habló de una «impresión general de una Europa cansada y envejecida, no fértil ni vital, donde los grandes ideales que inspiraron a Europa parecen haber perdido su capidad generativa y creativa», como había hecho durante su discurso al parlamento europeo, en noviembre de 2014.

«¿Qué te ha sucedido Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad?», se preguntó. Entre las respuestas, el obispo de Roma propone «hacer memoria» del pasado, aprender de las fortalezas y de los errores para afrontar el «complejo» escenario de hoy, que necesita «actualizar» la idea de Europa. Para el papa, es en el tiempo de los padres fundadores  de Europa -como Robert Schuman y De Gasperi- donde se pueden encontrar las semillas para un «nuevo humanismo». Un proyecto para Europa que no debe olvidar estos tres ejes: «la capacidad de integrar, capacidad de comunicación y la capacidad de generar».


Por Rodrigo Ayude, Roma