Pell sobre los abusos en Melbourne: “Fue un mundo de crímenes y encubrimientos”

 

El cardenal Pell afrontó la tercera sesión de la vista oral sobre los casos de abusos sexuales perpetrados en Australia entre los años 70 y 90. El organismo del gobierno australiano encargado de la investigación —Royal Commissioncentró sus preguntas en torno al sacerdote Peter Searson, acusado de abusos reiterados a menores en la diócesis de Melbourne, durante los años en los que el ahora cardenal era obispo auxiliar (1987-1996).

Pell, que no comparece en condición de acusado, aseguró que fue él “quien tomó cartas en el asunto” y quien “llamó a la puerta del arzobispo”. “Me dijo que las pruebas eran insuficientes para hacer algo y me pidió que le transmitiese que siguiera los protocolos e instrucciones indicados”, afirmó.  “Él tenía un montón de información que nunca compartió conmigo a pesar de que fui yo quien le hizo conocer el problema de Searson y fui a buscar su consejo”, añadió el cardenal.

“Con mirada retrospectiva”, dirigió palabras muy duras al entonces obispo de Melbourne, Thomas Francis Little (fallecido en 2008), de quien aseguró que tuvo  “una conducta bastante inusual” en el caso del sacerdote Searson, puesto que “como obispo tendría que haber sido él o su vicario general los que se encargasen de actuar”. “Fue un mundo de crímenes y encubrimientos, con gente que no quería alterar ese status quo”, dijo Pell.

El cardenal acusó al obispo de haberle mentido y expuso los límites de acción que un obispo auxiliar tiene frente al titular de la diócesis para tomar las riendas de un asunto. Además, informó a la abogada de la Royal Commission que dirige la instrucción de la enorme distancia que, en el plano personal, separaba a ambos: “Teníamos diferentes enfoques sobre la teología. Yo era un cura de Ballarat [una diócesis distinta], así que había entrado en la archidiócesis [de Melbourne] sin haber trabajado con él durante años, sin trabajar en estrecha colaboración con los otros sacerdotes de Melbourne. Su modo de funcionar era bastante distinto del mío y nuestra relación no fue ni siquiera de amigos cercanos. Era simplemente profesional y educada”.

Pell recordó que cuando fue nombrado arzobispo de Melbourne, dio “la vuelta  a la situación, de manera que los procedimientos de respuesta estuviesen a años luz de toda ofuscación, prevaricación y engaño”. También dijo que siempre fue defensor de “una compensación económica adecuada” para las víctimas, teniendo en cuenta un justo equilibrio con “los activos y la protección de los bienes de la Iglesia”.

Las víctimas piden un encuentro con el papa

El grupo de 20 víctimas presentes en Roma para seguir en directo la vista pública leyeron ayer un comunicado dirigido al papa Francisco. “Es sobre los niños, los niños que sufrieron abusos y fueron dañados en el pasado”, explicó Philip Nagle mientras leía la declaración a las puertas del Hotel Quirinale de Roma, desde donde está interviniendo por videoconferencia el cardenal Pell. “Solicitamos una reunión para discutir el compromiso con los niños del pasado y con el futuro de los niños, para poner en práctica sistemas que aseguren que esto no se repita de nuevo nunca más. Respetuosamente, las víctimas [en inglés usan “survivers”] de abusos por parte de los sacerdotes en Australia. Volamos a Australia el viernes y nos gustaría pensar que esa reunión en posible”, añadió el portavoz.



Una comisión sin “contexto eclesial”

A lo largo de la vista, que Iglesia en Directo ha presenciado durante estas cuatro jornadas, se ha puesto de manifiesto la dificultad de la Royal Commission para comprender algunos elementos propios de la Iglesia Católica, desde el concepto clave de la jurisdicción en la Iglesia o el papel del consejo de los 9 cardenales en el Vaticano, hasta  la figura del vicario episcopal y del obispo auxiliar o su naturaleza y límites marcados por el Derecho Canónico.

Diferentes miembros de la comisión manifestaron su opinión sobre la estructura y organización de la Iglesia. Por ejemplo, el presidente de la comisión, Peter McClellan, comparó la diócesis de Melbourne con una empresa con 200 sucursales, con una “organización ineficaz”, donde se han dado claros “fallos de gestión” y con una estructura “inapropiada para una Australia del 2016”. Por su parte, el comisionario Murray, preguntó por las medidas adoptadas por la Iglesia para actuar con rapidez ante casos como los que están siendo investigados, confiando que pongan todo en manos de la Royal Commission antes de que esta expire, en 2017, sin considerar las medidas tomadas por la Iglesia durante los últimos años.


 

Por Rodrigo Ayude, Roma