Cardenal Pell: “No vengo aquí a defender lo indefendible”

 

Por Rodrigo Ayude, Roma ||


El cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría para los Asuntos Económicos de la Curia Romana, testificó ayer en la investigación australiana sobre los casos de abusos sexuales, que instruye la Royal Commission into Institutional Responses to Child sexual abuse. “La Iglesia ha cometido errores enormes y está trabajando para remediarlos, pero en muchos lugares —y sobre todo en Australia— ha estropeado las cosas, ha decepcionado a la gente, y yo no estoy aquí para defender lo indefendible”, afirmó el  prelado australiano ante los delitos que están siendo investigados.

Es la tercera vez que Pell colabora con esta comisión para esclarecer las responsabilidades en los crímenes contra menores, cometidos presuntamente por sacerdotes de la Iglesia australiana en los años 70 y 80. Esta nueva comparecencia tiene como objeto los abusos denunciados en la diócesis de Ballarat y los casos señalados en la archidiócesis de Melbourne.


El cardenal Pell jura desde Roma ante la Royal Commission a través de internet


El cardenal reconoció “tener dificultades para recordar” datos exactos de “hechos ocurridos hace más de cuarenta años”. George Pell fue vicario episcopal para la educación en la diócesis de Ballarat, entre 1973 y 1984. Allí se encuentra uno de los epicentros de la investigación: en los colegios St. Patrick’s College y St. Alipious Boys School, regentados por la Congregación Christian Brothers, se concentran la mayoría de las denuncias de esa época.

Pell se mostró inflexible con el entonces obispo Ronald Mulkearns, sobre todo tras conocer por la investigación que la policía había advertido Mulkearns de las denuncias de algunas en relación, por ejemplo, con Gerald Risdale, entonces capellán del St. Alipious Boys School. Risdale, hoy exsacerdote, fue expulsado 13 años después de conocerse su conducta deplorable: “Acabo de volver a leer el archivo de Ridsdale, el cura, ex cura, y la forma en que se trató fue una catástrofe,  una catástrofe para las víctimas y una catástrofe para la Iglesia. Si se hubieran tomado medidas eficaces antes, se habría evitado una  enorme cantidad de sufrimiento”, aseguró George Pell. En su opinión, es “inaceptable” que el obispo haya “destruido los informes médicos” y que le haya dado a este sacerdote “una oportunidad tras otra”. “Confiaba en exceso en los posibles beneficios de la ayuda psicológica, pero ahora sabemos que Ridsdale estaba siendo tratado para la ansiedad, y no para su pedofilia”, añadió el cardenal.

Por motivos de salud, el testimonio de Pell se hizo a través de videoconferencia desde el Hotel Quirinale de Roma. La audiencia pública reunió a más de 150 personas, entre los que estaban unos 60 periodistas acreditados para el evento y numerosos australianos, residentes en Roma, que conocen al cardenal. Un grupo de 20 víctimas relacionadas con la investigación han querido estar presentes en la declaración del cardenal Pell —en la sala Verdi del Hotel Quirinale— viajando desde Australia gracias a una campaña de crowdfunding  que recaudó unos 130 mil dólares. La sesión se desarrolló en un clima de absoluto respeto y normalidad. Aunque cardenal y víctimas no intercambiaron gestos de saludo, sus miradas se cruzaron mientras Pell dejaba la sala tras cuatro horas de declaración.

Documentación: transcripción de la declaración del cardenal (inglés)