Lombardi y Riccardi: un poco de contexto ante los nuevos episodios de «Vatileaks»

 

Por Rodrigo Ayude, Roma


Andrea Riccardi, historiador, académico, político y fundador de la Comunidad de Sant’Egidio y uno de los mayores expertos en Italia sobre el Vaticano, señaló en L’Huffington Post que los libros con documentos e información reservada publicados hoy contribuyen a “diseñar un escenario que no corresponde al verdadero”, con el que “se quiere dar la idea de un Vaticano sin un gobierno fuerte o imposible de reformar”. Una narrativa que, en su opinión, se construye poniendo el foco exclusivamente sobre “cuestiones graves, pero bien circunscritas, y sobre todo relativas sólo a la esfera económica” que han acontecido en el Vaticano, creando el relato “de una crisis de gobierno o de un papa que no sabe elegir a las personas. Él gobierna de modo fuerte y con éxito, aunque puede haber algunos indecentes”.

Una idea parecida a la que ayer compartió el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi: “Una publicación a granel de una gran cantidad de información diversa, en gran parte correspondiente a una fase de trabajo ya superada, sin la necesaria posibilidad de profundización y valoración objetiva lleva al punto –desgraciadamente así querido– de crear una impresión contraria: de un reino permanente de la confusión, de la falta de transparencia o de la búsqueda de intereses particulares o incorrectos”. Según Lombardi,  estos libros, sin contexto ni amplitud de miras, “no hacen justicia al empeño y al coraje con el que el papa y sus colaboradores han afrontado y afrontan el desafío de mejorar el uso de los bienes temporales al servicio de los espirituales. Es esto lo que debería ser más apreciado y remarcado en un correcto trabajo de información, para responder adecuadamente a las expectativas del público y a las exigencias de la verdad”.




En la entrevista con el Huffington Post, Andrea Riccardi dijo que la solución a estos casos pasa por una mayor transparencia en el futuro. “Juan Pablo II decía que el secreto pontificio en Roma lo conocen todos excepto el papa –comentó el historiador– y yo creo que la reserva debe mantenerse en algunas cuestiones, pero para el resto se necesita mayor publicidad y transparencia”. Alertó además de que sin transparencia “cada papel de un cardenal puede convertirse en una noticia sensacionalista”. Según Riccardi, el papa ha emprendido el camino de luz y taquígrafos: “Francisco, con su estilo de vida sencillo y con el discurso de la esclerosis de la Curia romana está caminando en esta dirección, es decir, hacia el final de una idea principesca de estos roles”.

Además el experto italiano rechazó los “discursos de conspiración”. En este sentido lamentó que se cite “al Opus Dei, que no tiene absolutamente nada que ver con esto, para crear un escenario tipo Dan Brown, que busca reflejar una crisis de gobierno”. Un escenario en el que también se pinta a “gente cansada de este pontificado, dentro de la curia y en el mundo católico”.

La temática económica que está en la base de los dos libros “vuelve periódicamente, es siempre ocasión de curiosidad o de polémicas”, señalaba ayer Federico Lombardi. Según el portavoz, “hace falta más seriedad para profundizar en estas situaciones y en estos problemas específicos, de modo que se pueda reconocer lo mucho [se refiere a los movimientos en las finanzas vaticanas] que está justificado, normal y bien administrado –a pesar de cuanto generalmente no se diga y sistemáticamente se calle en este género de publicados- y distinguir dónde se encuentran inconvenientes que deben corregirse, oscuridades que deben ser iluminadas, incorrecciones o ilegalidades que tienen que ser eliminadas”.