Mujeres en el sínodo: enseñar al mundo un feminismo constructivo

 

Por Álvaro Navarro, Roma ||



La participación y la presencia de la mujer en el sínodo de la familia han sido los temas centrales de la rueda de prensa del noveno día de trabajo sinodal. Dos de las auditoras de la asamblea, Thérèse Nyarabukeye y Moira Mcqueen, aseguraron que, como mujeres, se han sentido privilegiadas y muy acogidas entre los padres sinodales. Al mismo tiempo expresaron su alegría por poder colaborar activamente en el trabajo del sínodo.

Thérèse Nyrabukeye es ruandesa y, desde hace 30 años formadora de la Federación africana de la acción familiar. “Como mujer me he sentido muy cómoda en el sínodo, feliz de poder dar mi contribución y muy integrada”. En su opinión, el hecho de que la Iglesia cuente con la voz de las mujeres -hay casi 50 entre las auditoras-  indica que “la Iglesia tiene en cuenta la evolución de la sociedad y puede enseñar al mundo un feminismo constructivo”. La ruandesa señaló además que se debe seguir trabajando en la sociedad civil “para que la mujer esté en los procesos de decisión”.

Moira McQueen, de Canadá, es profesora universitaria y directora del Instituto Católico de Bioética de su país. Al igual que Thèrèse afirma que se ha sentido “muy acogida” y contenta “de representar a la comunidad femenina en el sínodo”. Destacó que, durante las sesiones, no vio “diferencias cuando intervienían  hombres o cuando lo hacían mujeres”. “En los círculos menores hemos sido muy animadas a participar, nos han respetado y muchas de las cosas que hemos dicho se añadieron al documento de trabajo”, dijo.

Thérèse y Moira son dos de los más de 50 auditores que participan tanto en los trabajos de los grupos lingüísticos como en Asamblea general. El próximo viernes contarán con tres minutos de exposición, el mismo tiempo del que disponen cada uno de los obispos.