Obispos africanos: la “colonización ideológica” es un ataque a la libertad

 

Por Rodrigo Ayude, Roma ||



África sufre de “colonización ideológica” y de “falta del libertad”. Son algunas de las conclusiones de la reunión que un grupo representativo de los 54 padres sinodales mantuvo hoy, a puerta cerrada, para valorar el avance del trabajo que están llevando a cabo en los círculos menores.

El cardenal Wilfrid Fox Napier, arzobispo de Durban (Sudáfrica), aseguró que “la mayoría de los grupos de trabajo donde los obispos africanos están participando son muy optimistas en cuanto al impacto de lo que la iglesia africana puede aportar al sínodo”. Son muchos los retos particulares a los que se enfrenta la Iglesia en ese continente. Recogiendo el sentir general de los padres africanos, Mons. Napier señalaba dos preocupaciones comunes: la imposición de un colonialismo ideológico y la presión por una política de control de la natalidad.

Colonialismo ideológico

“Queremos ser libres con la libertad por la que Occidente nos pedía que luchásemos”, dijo el cardenal, “nos gustaría vivir esa libertad sin estar sometidos a un nuevo colonialismo que ha reemplazado el antiguo colonialismo político”. Mons. Napier explicó alguna de las manifestaciones de ese coerción internacional, como el hecho de “tener que aprobar cierto tipo de leyes para que se den las ayudas del gobierno o de organismos internacionales”. Un ejemplo práctico de ese tipo de acciones es, según Napier, empujar para que se introduzcan ciertas ideologías en los libros de texto, como lo habría pedido en Kenia el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y en otra ocasión, Hillary Clinton.

Control de la natalidad

Otro punto dolens de los obispos africanos se refiere a la presión internacional para el control de la natalidad en el continente. “Nos dicen: Deben frenar la superpoblación -bromeaba el cardenal- no sea que invadamos el mundo”. “Es irónico ver cómo Europa se plantea qué hacer para dar cabida a la oleada de inmigrantes de Oriente Medio cuando, para muchas poblaciones, es un regalo del Cielo, ya que están envejeciendo, mientras éstos que llegan son jóvenes y activos”, añadió.

“Si la familia es débil, la iglesia va a ser débil”, en cambio “una iglesia fuerte va a fortificar a las familias”. Ese es la óptica común de los padres africanos, que afrontan las jornadas con la ilusión de aportar aires nuevos a la Iglesia, llegados de un continente silenciado en muchas ocasiones. No quieren dejarse robar la esperanza, como anima papa Francisco.