Francisco: “El sínodo no es un parlamento donde hay que negociar, sino abrirse al Espíritu Santo”

 

Por Rodrigo Ayude, Roma ||


El papa Francisco inauguró esta mañana la 14ª asamblea sinodal ordinaria. “El sínodo no es ni un locutorio ni un parlamento ni un senado donde la gente se pone de acuerdo”, señaló el papa. “Es una expresión eclesial, la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe y los ojos de Dios, que se interroga a la fidelidad al depósito de la fe”, añadió Francisco, “un espacio protegido, donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo, a través de la lengua de todos los que se dejan guiar por el Dios que sorprende siempre”.

 

 

Coraje apostólico, humildad evangélica, oración apostólica

Este “camino eclesial”, recorrido bajo la “sinodalidad y colegialidad”, debe ser afrontado, en palabras del papa, con “coraje apostólico, humildad evangélica y oración apostólica”. Un coraje apostólico “que no haga de la vida cristiana un museo de recuerdos”. Una humildad evangélica “que no señale con el dedo a los demás para juzgarles, sino para tenderles la mano y realzarlos”. Una oración apostólica que “necesita silenciar los ruidos para escuchar la voz de Dios que habla en el silencio, pues sin escuchar a Dios nuestras palabras serán solo eso, palabras”.

Fidelidad al magisterio y búsqueda del bien para las familias

El marco general para el diálogo, apostilló el Romano Pontífice, es “la fe en Dios, la fidelidad al magisterio, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas”. Un diálogo que conviene hacer con “parresía, el celo pastoral y doctrinal, sabiduría, franqueza, poniendo siempre delante de nuestros ojos el bien de la Iglesia,de las familias y la suprema ley: la salus animarum (la salvación de las almas)”.

Cardenal Maradiaga: “Nos entristece escuchar que venimos como dos bandos opuestos”

Pocos minutos antes de la intervención del papa, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga recordó en el Aula del sínodo que “a veces nos entristece escuchar cómo el mundo ha enfocado este sínodo, pensando que venimos como dos bandos opuestos, a defender posiciones irreductibles”. “Todos buscamos la unanimidad que viene del diálogo, no de las ideas defendidas a ultranza”, añadió.

“No somos una Iglesia en vía de extinción, ni mucho menos”, agregó el cardenal, “la familia tampoco está en extinción aunque esté abatida”. “No venimos a llorar ni a lamentarnos por las dificultades”, dijo, “empieza un nuevo día para las familias del mundo, creyentes y no creyentes”.