Francisco: El sacramento del matrimonio es indisoluble, la Iglesia no lo puede cambiar

 

Por Rodrigo Ayude, Roma ||


“El divorcio católico no existe. O no ha habido matrimonio –y esta es la nulidad, no ha existido- o si ha existido éste es indisoluble”. Así lo afirmó el papa Francisco en la rueda de prensa que concedió en el viaje de regreso desde los Estados Unidos, respondiendo al periodista francés Jean-Marie Guénois (Le Figaro).  El papa señaló que el reciente motu proprio “ha cerrado la puerta al divorcio” puesto que se ha descartado “la vía administrativa” para los procesos de nulidad matrimonial.  Por eso, “quien piensa en el “divorcio católico” está equivocado”, añadió el pontífice. También aseguró que ese documento pretende “facilitar los procesos en cuanto a los tiempos” pero no permite hablar “de un divorcio, porque el matrimonio es indisoluble cuando es sacramento y esto la Iglesia no lo puede cambiar”.

Francisco fue interpelado por el mismo periodista acerca de la comunión a los divorciados que han contraido una nueva unión. “Lean lo que está en el Instrumentum laboris, aquello que se pone a la discusión. Me parece un poco simplista decir que el sínodo… que la única solución para esta gente es que puedan comulgar. Esta no es la única solución. No.”, aseguró. Además el papa invitó a los profesionales de la comunicación a descubrir las otras muchas preocupaciones pastorales de la Iglesia con respecto a la familia que recoge Instrumentum Laboris:  los jóvenes no quieren casarse, existe en algunos casos falta de madurez afectiva para el matrimonio o credibilidad en la duración del vínculo etc. El sínodo dará especial relevancia a  “cómo hacer la preparación al matrimonio, que es una de las cosas más difíciles”, comentó el papa.

A continuación ofrecemos la respuesta íntegra del papa, en vídeo y texto.

Transcripción de la pregunta:

Jean Marie Guénois (Le Figaro):

– Santo Padre, usted no puede, como es obvio, anticipar el debate de los padres sinodales, lo entendemos perfectamente. Sin embargo querríamos saber antes del sínodo si, en su corazón de pastor, usted busca verdaderamente una solución para los divorciados vueltos a casar. Desearíamos también saber si su motu proprio para facilitar las nulidades ha cerrado –en su opinión- este debate. Y por último, conocer qué respondería a aquellos que temen que con esta reforma se haya creado de hecho un, así llamado, “divorcio católico”. Gracias.

Papa Francisco:

– Comienzo con la última pregunta. En la reforma de los procesos -de la modalidad- he cerrado la puerta a la vía administrativa, que era la vía a través de la que podría entrar el divorcio. Y se puede decir que quien piensa en el “divorcio católico” está equivocado porque este último documento ha cerrado la puerta al divorcio que podría haber entrado –hubiese sido más fácil- por la vía administrativa. Los procesos se harán por la vía judicial. Ahora, sigamos con la tercera pregunta: el documento. No recuerdo bien si era la tercera, usted me corregirá…

Jean Marie Guénois (Le Figaro):

– Sí: la pregunta era sobre la noción de “divorcio católico” y si el motu proprio ha cerrado el debate que el sínodo tendría sobre este tema.

Papa Francisco:

– Esto ha sido solicitado por la mayoría de los padres sinodales en el sínodo del año pasado: agilizar los procesos, pues había procesos que duraban de 10 a 15 años. Una sentencia, y otra sentencia; y después, si había apelación, apelación,  y después la otra apelación… y no se termina nunca. La doble sentencia, cuando era válida (la primera) y no había apelación fue introducida por el papa Lambertini, Benedicto XIV, porque en Centroeuropa –no diré el país- existían algunos abusos, y para pararlos, introdujo esto. Pero no es algo esencial en el proceso. Los procesos cambian, la jurisprudencia hace mejorar, se mejora siempre. En aquel momento era urgente actuar así. Después, Pío X quiso agilizar e hizo alguna cosa, pero no tuvo el tiempo suficiente o la posibilidad de hacerlo. Los padres sinodales han pedido esto: agilizar los procesos de nulidad matrimonial. Y me paro un momento en esto. Este documento, este motu proprio, facilita los procesos en cuanto a los tiempos, pero no es un divorcio, porque el matrimonio es indisoluble cuando es sacramento y esto la Iglesia no lo puede cambiar. Es doctrina. Es un sacramento indisoluble.

El procedimiento legal es probar que aquello que parecía sacramento nunca lo ha sido: por falta de libertad, por ejemplo, o por falta de madurez o por enfermedad mental… Son tantos los motivos que llevan, tras un estudio, una investigación, a decir: “No, allí no hubo sacramento. Por ejemplo, porque aquella persona no era libre”. Un ejemplo, ahora no es tan común, pero en ciertos sectores de la sociedad es común –al menos en Buenos Aires lo era-: los matrimonios cuando la novia quedaba embarazada. “Debéis casaros”. Yo, en Buenos Aires, aconsejaba a los sacerdotes –con fuerza, casi les prohibía- a no hacer matrimonios en estas condiciones. Nosotros los llamamos “matrimonios de prisa”, para salvar las apariencias. Y nacen los niños, y algunos matrimonios van bien, ¡pero no hay libertad! Y si después van mal, después de separan. “Me he visto obligado a casarme porque tenía que cubrir esta situación”. Esta es una causa de nulidad. Son tantas las causas de nulidad; pueden buscarlas en internet, allí las encuentran todas.

También está el problema de las segundas nupcias, de los divorciados que contraen una nueva unión. Lean lo que está en el Instrumentum laboris, aquello que se pone a la discusión. Me parece un poco simplista decir que el sínodo… que la única solución para esta gente es que puedan comulgar. Esta no es la única solución. No. Lo que propone el Instrumentum Laboris es mucho más. El problema de las nuevas uniones de los divorciados no es el único problema. En el Instrumentum Laboris hay tantos otros. Por ejemplo: los jóvenes no se casan, no quieren casarse. Es un problema pastoral de la Iglesia. Otro problema: la madurez afectiva para el matrimonio. Otro problema: la fe. ¿Creo que “esto es para siempre”? “Sí, sí, creo…”. ¿Pero lo creo verdaderamente? La preparación al matrimonio… Lo pienso tantas veces: para ser sacerdote hace falta una preparación de ocho años y, después, como no es definitivo, la Iglesia puede quitarte el estado clerical. Para casarte, que es para toda la vida, se hacen cuatro cursos, cuatro veces… Algo no va bien. El sínodo debe pensar bien cómo hacer la preparación al matrimonio, es una de las cosas más difíciles. Y hay tantos problemas… Pero están todos elencados en el Instrumentum Laboris. Me alegra que usted me haya hecho la pregunta sobre el “divorcio católico”: no, eso no existe. O no ha habido matrimonio –y esta en la nulidad, no ha existido- o si ha existido éste es indisoluble. Esto está claro. Gracias.