Cuba se prepara para recibir a Francisco

 

Por Gustavo Clarià, enviado especial a Cuba de focolare.org ||


El autor ofrece cuatro claves de lectura del viaje del papa Francisco a Cuba, del 19 al 23 de septiembre: la acogida de la isla al primer pontífice latinoamericano; la relación actual entre la Iglesia y el Estado; el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y el mensaje elaborado por los obispos católicos.

1. La acogida al primer papa latinoamericano. La visita del primer papa nacido en América genera una gran expectación en la isla. Ciertamente es una expectativa que se expresa de forma muy variada dependiendo de la conciencia y del conocimiento sobre quién es el papa y qué representa. La gente por la calle tiene respuestas de todo tipo: “Creo que se trata de una gran persona, espero que entre nosotros se sienta como en su casa”; “Esperamos que su visita traiga cambios beneficiosos para la gente”; “Es una bendición para este pequeño pueblo acoger a tres papas en tan solo 13 años” (de hecho, Cuba y Brasil tienen el récord de visitas de los pontífices). Tantos otros cubanos -creyentes y no creyentes- son de una opinión parecida y no esconden el orgullo que les produce la tercera visita de un papa.

Se están llevando a cabo numerosos trabajos de reparación de las carreteras y de decoración de las fachadas de los edificios de La Habana, que se encuentran en el itinerario que recorrerá Francisco, en particular, el estrado de la famosa Plaza de la Revolución (plaza José Martí) donde el papa celebrará la misa. Algo similar se vive en la ciudad de Holguín, nunca antes visitada por un papa; en el santuario nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre y también en Santiago de Cuba, segunda ciudad del país, en la parte oriental de la isla, donde ya se han finalizado los trabajos de restauración de la bonita e histórica catedral (1522).

Reparación en la catedral de La Habana. Francisco la visitará el 20 de septiembre.

 

2. Las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano. Con el triunfo de La Revolución” (1959), a partir de 1961 las relaciones entre estas dos realidades fueron cada vez más difíciles y traumáticas. De hecho, durante el primer congreso de Educación y Cultura (1971), se pusieron las bases para la secularización de la sociedad cubana, imponiendo el marxismo ortodoxo como doctrina oficial del estado y eje rector de la educación media, superior y universitaria. 

En la Constitución de 1976 se regularon las actividades religiosas y los creyentes fueron expulsados del Partido Comunista de Cuba (PCC). Durante los años 80 disminuyó un poco la presión del régimen, entre otras cosas por la participación de sacerdotes en los diferentes movimientos de «liberación» de América Latina, en las guerrillas de El Salvador, Honduras y Guatemala; también por las visitas de personalidades religiosas de la talla de la Madre Teresa de Calcuta, el gran rabino Israel Meir Lau y de miembros de la Conferencia Episcopal latinoamericana. En el cuarto congreso del PCC (1991) se abrió la participación de los creyentes en el partido único.

De especial importancia en las relaciones Iglesia-Estado fueron las visitas históricas del papa Juan Pablo II (1998) y, a continuación, de Benedicto XVI (2012): constituyeron pasos importantes hacia la reconciliación y la distensión. Se espera también un buen resultado de la ya próxima visita del papa Francisco.

3. Deshielo entre La Habana y Washington. Por más que el papa trate de minimizar su papel en la distensión de las relaciones entre los dos países, tanto Barack Obama como Raúl Castro lo han reconocido con gratitud. El 20 de julio reabrireron sus respectivas embajadas. Pero todavía es necesaria la aprobación por parte del Congreso de los Estados Unidos, por lo que no es casualidad que el pontífice, antes de participar en el 8° Encuentro Mundial de las Familias (World Meeting of Families: WMOF) de Filadelfia, pase por Washington y Nueva York. De hecho, será el primer papa que hablará en el Congreso de los Estados Unidos. En una reciente rueda de prensa, a la vuelta de su gira latinoamericana, Francisco se refería a los beneficios y desventajas que podría comportar este “deshielo” entre Cuba y los EEUU: “Ambos ganarán algo y perderán algo. Porque un negocio es así. Lo que ambos ganarán es la paz. Esto es seguro. El encuentro, la amistad y la colaboración ¡son ganancia!”.

Encuentro entre Francisco y Raúl Castro, el pasado 10 de mayo.

 

4. Los obispos católicos cubanos. Recordando las visitas de los predecesores del papa Francisco “quien llegará como Misionero de la Misericordia”, y señalando una continuidad espiritual entre las tres visitas, la Conferencia de los Obispos Católicos dirigió un mensaje “a los hijos de la Iglesia Católica, a los hermanos de otras confesiones religiosas, y a todo nuestro pueblo”. El texto menciona la reciente bula con la que el papa Francisco convoca el “Año de la Misericordia”, que se inaugurará el próximo 8 de diciembre. Los obispos exhortan a todos a prepararse para la venida del papa, mediante “gestos de misericordia en la vida cotidiana, como visitar a los enfermos, compartir lo que tenemos, perdonar y pedir perdón, consolar a quien está triste amar a los demás más y mejor». «¡Ojalá –prosiguen en el mensaje– que en estos días, y siempre nuestros hogares sean lugares de paz y acogida para todos los que lleguen buscando misericordia!”. Por otra parte, los prelados invitan a “tener iniciativas que dispongan los corazones de los cubanos a escuchar y acoger el mensaje de esperanza y misericordia que nos traerá el Papa Francisco”. Una señal positiva que ciertamente no puede pasar desapercibida es la publicación integral del texto de este documento, el 16 de julio, en el periódico “Granma”, principal diario cubano y órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. No sucedía nada similar desde hacía más de 50 años.

Algunas organizaciones católicas presentes en la isla han acogido la línea de la misericordia indicada por los obispos. Los miembros de los Focolares -por ejemplo- tratan de dar, junto con toda la Iglesia, su aporte específico orientado principalmente a la formación de las personas a los valores de la fraternidad, yendo en contra de la “cultura del descarte”, favoreciendo a los más necesitados, promoviendo la unidad en la diversidad y proponiendo el diálogo como método indispensable para la convivencia pacífica en un país multicultural.

El mensaje de los obispos católicos a los cubanos concluye implorando a la “Virgen de la Caridad, Madre de Cuba, a quien invocamos también como ‘Reina y Madre de la misericordia’, le suplicamos su cuidado maternal sobre ésta tan deseada visita. Ella, que ha acompañado a nuestro pueblo en las buenas y en las malas, consiga del cielo una gran bendición para Cuba y sus hijos, estén donde estén, piensen como piensen y crean como crean”.

Papas en Cuba: Juan Pablo II (1998), Benedicto XVI (2012), Francisco (2015)