Comunión, excomunión y percepciones

 

Por Marco Ventura, Roma ||


En la catequesis del pasado 5 de agosto, el papa Francisco recordó la praxis de la Iglesia sobre la situación de los fieles católicos que, tras la ruptura de su vínculo matrimonial, han establecido una nueva convivencia.

Aunque no reciban el sacramento de la Eucaristía, estas personas “no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia” .

La excomunión comporta la exclusión jurídica de la Iglesia; la imposibilidad de acceder al sacramento de la comunión, no. Son dos situaciones incomparables, aunque a veces coincidan en el imaginario público, como se puso de manifiesto en algunos titulares periodísticos posteriores: “El Papa perdona la excomunión a los divorciados que se vuelven a casar”, “Los divorciados no deben ser excomulgados: Francisco”, etc., como si la Iglesia hubiera impuesto hasta entonces esa pena canónica.

El camino que el papa propone a los católicos que se encuentran en esta situación no es el de las “recetas sencillas” o el de las fáciles aperturas. Es un proceso atento a la verdad de los sacramentos, que pasa por vivir la propia pertenencia a la Iglesia “con la oración, la escucha de la Palabra de Dios, la participación en la liturgia, la educación cristiana de los hijos, la caridad, el servicio a los pobres y el compromiso por la justicia y la paz” (Francisco, 5 de agosto de 2015).

El Papa no modifica la praxis fijada por sus predecesores , pero consigue –esa es la novedad– cambiar percepciones que inciden en la cultura popular, que eliminan prejuicios, que provocan deseos de conversión espiritual y que impulsan a una pastoral acogedora e inclusiva, a la altura de las necesidades del momento. Y todo esto, a veces, con el “auxilio” de algunos titulares periodísticos equivocados.


 

El papa Francisco resume en español su mensaje durante la audiencia general del 5 de agosto de 2015. Fuente: Rome Reports (www.romereports.com)