Las palabras más usadas en la encíclica ​Laudato Si’​

 

Por Rodrigo Ayude, Roma ||


Entre los veinticinco términos más repetidos por el papa Francisco en Laudato Si’,  Dios y mundo  encabezan la clasificación con más de 140 ​menciones cada una. Pero no son los únicos términos de este ránking que revelan el enfoque teológico de la denominada encíclica verde. Las otras palabras más usadas  -pobres, respuesta, bien, creación, sentido, etc.- entroncan con la tradición del magisterio social de la Iglesia Católica, que afronta los retos ecológicos desde una perspectiva propia, cristiana. Estas voces  se alejan de las que pueden encontrarse en los tratados internacionales o en los ensayos académicos sobre medio ambiente. Por ejemplo, en el protocolo de Kyoto, los términos más frecuentes son “emisiones”, “calidad”, “compromisos” y “desarrollo”, entre otros.

 

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Los 25 conceptos más frecuentes en Laudato Si’ (número de veces)

Todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios”, señalaba el papa Francisco en la homilía de la misa de inicio de su ministerio petrino (19 de marzo de 2013).

La perspectiva de “los dones de Dios” que implican “la custodia”, el cuidado del hombre, sirven de marco de lectura para Laudato Si’.  “Seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente”, añadía el pontífice en esa misma ocasión, refiriéndose a un Dios que dona gratuitamente y que se identifica con el regalo  –la creación en su sentido más amplio, que incluye a la humanidad– hasta el punto de que donante y don no pueden ya separarse. Dios como donante busca ser reconocible en el hombre a través del objeto que regala. Y en la aceptación del don, el hombre agradece y reconoce a ese Dios que, gratuitamente, le ha salido al encuentro. El cuidado de la creación es, al mismo tiempo, el cuidado del mundo como un don y una señal de que el hombre se identifica y acepta su profunda relación con Dios.

La persona, al centro de la creación, es el elemento más precioso de ese regalo gratuito: “Custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien”, destacaba Francisco en 2013. La homilía de la solemne misa de inicio de pontificado, como se ve, ofrecía ya algunas claves de lectura de esta encíclica.

 

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